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VITAMINA D DURANTE EL CONFINAMIENTO

Desde bfarma nos gustaría explicarte los principales efectos de la vitamina D. 

 

 

VITAMINA D

 

En España y pese a la abundancia de horas solares, la deficiencia de vitamina D es elevada, llegando al 80% de la población, y cada vez más se está implicando el papel de la vitamina D en la salud y enfermedad.

 

La fuente principal de vitamina D es la exposición solar, mediante una síntesis endógena por parte de las radiaciones ultravioletas que transforman la pro-vitamina D en vitamina D3, y esta última, tras dos hidroxilaciones se transforma vitamina D. Para que la vitamina D se active en la piel, se necesita tomar el sol sin protección durante un mínimo de 10-15 minutos. La utilización de cremas protectoras solares (para la prevención de lesiones cutáneas) ha hecho que las concentraciones de vitamina D en nuestro país sean más bajas.

 

Por ello, durante el confinamiento, al no poder salir a la calle y estar expuestos a la radiación solar, gran parte de la población está teniendo deficiencias de esta vitamina. 

 

 

EFECTOS DE LA VITAMINA D

 

La vitamina D es importante para prevenir distintas enfermedades:

- Prevención de la osteomalacia y osteoporosis. Existen evidencias de que la deficiencia en vitamina D condiciona la consecución de un menor pico de masa ósea, aumenta la secreción de la hormona paratiroidea, incrementa el recambio óseo y la pérdida de masa ósea y conduce a osteoporosis, con riesgo aumentado de fractura de cadera y de otras localizaciones óseas. 

- Prevención de la aparición de la diabetes

- Disminución del riesgo cardiovascular 

- Prevención de algunos tipos de cáncer. Estudios epidemiológicos han sugerido que el déficit de vitamina D (y de calcio) puede aumentar el riesgo de algunos tipos de cánceres (colon, próstata y mama entre otros).

- Además, se han identificado receptores de vitamina D en la mayoría de las células inmunes, sugiriendo que tiene propiedades inmunoreguladoras. 

 

 

¿CÓMO PODEMOS AUMENTAR LA VITAMINA D DURANTE LA CUARENTENA?

 

Si tenemos la posibilidad de estar expuestos a la radiación solar, se recomienda estar durante 10-15 minutos todos los días sin protección, pero teniendo en cuenta que un exceso de radiación solar aumenta el riesgo de cáncer cutáneo. 

 

Si no tenemos esa posibilidad, tenemos que recurrir a la ingesta de vitamina D. Las principales fuentes de vitamina D de la alimentación proceden sobre todo de los pescados azules, del aceite de hígado de bacalao y de alimentos fortificados en vitamina D. Ejemplos: anguila, angula, atún fresco, conservas de bonito, caballa en aceite, arenque, congrio, bonito fresco y conservas en escabeche, sardinas saladas, caballa, jurel, chicharro, palometa, boquerones, entre otros. En menor medida huevos de gallina, bollos, mayonesa, pasteles, mantequilla, hígado, foie gras, leche enriquecida en calcio y vitamina D, etc.  

 

Diversos estudios consideran que las concentraciones de vitamina D deben estar por encima de 30 ng/dl, siendo un nivel de insuficiencia entre 20-30 ng/dl y de deficiencia por debajo de 20 ng/dl. 

 

 

PRECAUCIÓN EN SITUACIONES FISIOLÓGICAS

 

En cuanto a la mujer embarazada, la deficiencia de vitamina D se ha considerado una epidemia mundial, asociándose a retraso del crecimiento intrauterino, raquitismo e hipocalcemia neonatal, tetania y alteraciones en el esmalte dental. Las ingestas recomendadas para la población española de esta vitamina durante la segunda mitad del embarazo son de 15 μg/día. Sin embargo, debido a que la suplementación de dicha vitamina es simple, rentable y con una baja probabilidad de toxicidad, se recomienda la suplementación en todas las mujeres embarazadas, aunque se necesitan más estudios para determinar los niveles séricos y el grado de suplementación.

 

En relación con la menopausia, es importante el aporte de vitamina D, necesaria para el metabolismo fosfo-cálcico. Esto es debido a que la vitamina D aumenta la absorción intestinal del calcio, moviliza el calcio y el fósforo del hueso e incrementa la reabsorción renal de calcio y fosfato. Los estudios concluyen que la vitamina D reduce la resorción ósea y el riesgo de fracturas si se reciben cantidades adecuadas de calcio. Por ello, la recomendación diaria se incrementa en la mujer después de los 60 años.

 

Los ancianos son un colectivo especialmente susceptible de padecer desnutrición. Varios trabajos han evidenciado la carencia de vitaminas D, así como de calcio. Al mismo tiempo, se ha visto que un adecuado aporte de estos micronutrientes ayuda a prevenir y paliar enfermedades del tipo de la osteoporosis.

 

 

Finalmente, el tratamiento con vitamina D no tiene sentido si no se aporta la cantidad de calcio necesaria, por lo cual debe ir siempre complementado con calcio. No obstante, cuando por hábitos culturales o por intolerancia digestiva no se tomen los productos que contienen calcio y vitamina D, deberá darse en forma de suplementos farmacológicos. 

 

Sin embargo, se debe tener claro en todo momento, que los suplementos deben de complementar la dieta, pero su ingestión ni cura, ni previene ninguna enfermedad y nunca deben de reemplazar a una dieta variada y equilibrada. 

 

 

 

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